sábado, 1 de junio de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 99

Alejo no quería hablar, pero su esposa insistía en saber

DANIELA: Para intentar comprenderte...
ALEJANDRO: No hay nada que comprender, amor, dejemos las cosas así
DANIELA: Si, hay muchas cosas que comprender, aunque no quieras. Tú ya sabes cómo lo pasé yo, ahora quiero saber cómo lo viviste tú...
ALEJANDRO: (Deja la taza de café a un lado y se pone de pie) No se qué es lo que quieres saber. Ya te dije que no lo soporté, ¿no es suficiente?
DANIELA: (Se pone de pie también) No, para mí no es suficiente. Para otro puede que sí, pero para mí, NO LO ES...
ALEJANDRO: (Hablaban en voz baja porque Danita dormía) ¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Qué buscas con la preguntadera?
DANIELA: Comprenderte, poder ponerme en tu lugar, entender. Se que fue duro, pero quiero escucharlo de ti...
ALEJANDRO: Fue un infierno, Dani, ¿contenta? Estabas muerta, tuve que despedirme de ti, meterte en una caja y enterrarte tres metros bajo tierra... (Se echó a llorar) Después, todos esperaban que fuera fuerte, que me repusiera, que saliera adelante por Danita y no pude, fui débil... Todo dejó de tener sentido y cada mañana, le suplicaba a Dios que me dejara ser un buen padre, pero en las noches, cuando me tenía que dormir, sólo deseaba morirme... Fui un débil y un cobarde, porque no quería vivir sin ti...
DANIELA: (Toma el rostro de Ale entre sus manos) No fuiste débil, sino humano y a pesar de lo que piensas, fuiste más fuerte de lo que crees: tiraste hacia delante por Danita, devastado y desolado, pero para ti siempre estaba tu hija y eso aunque sea normal, es admirable...
ALEJANDRO: No lo siento así... (La tocaba, seguía con miedo) Te soñé todo el tiempo así, en mis brazos... Estaba enojado conmigo mismo por haberte dejado sola, después por haberte buscado, por buscarte, por haber andado contigo...
DANIELA: ¿Te arrepentiste de haberme enamorado?
ALEJANDRO: De todo. Pensaba que si no me hubiera acercado a ti, si me hubiera tragado este amor, tú ibas a estar viva...
DANIELA: Yo hubiera preferido estar muerta, a no conocerte, ¿cómo puedes dudar de eso?
ALEJANDRO: No lo entiendes, Dani, ¡estabas muerta, por mi culpa! Yo te dejé sola y después, cuando te volví a ver... (Se angustia más)
DANIELA: No fue tu culpa, Alejandro, si no hubiera sido ese día, hubiera sido otro, no te eches la culpa de algo de lo que no la tienes...
ALEJANDRO: Si que la tengo, ¡claro que la tengo! ¿A quién quiere esa loca? A mí, ¿no? ¿Por qué empezó todo? Porque la rechacé... Todo esto es mi responsabilidad, mi culpa
DANIELA: Tú no tienes la culpa que la desquiciada de Andrea, se haya obsesionado contigo. Tú no lo provocaste, así que no me vengas con esas...
ALEJANDRO: Está bien, como quieras, pero tú quisiste saber qué sentí y fue eso, Daniela, que estabas muerta por mi culpa... No me recrimines, porque no lo podrías entender nunca...
DANIELA: Se que no lo voy a saber nunca, pero tampoco dudaría que lo hermoso que vivimos, era una bendición, no una desgracia...
ALEJANDRO: Yo no dudo de lo que eres para mí…
DANIELA: ¿Entonces?
ALEJANDRO: Sentí que era mi culpa
DANIELA: Pues que se te quite esa absurda idea de la cabeza...
ALEJANDRO: (Le toma las manos) Dani, sigues sin comprender. Yo se que fuiste, eres y serás una bendición en mi vida, lo mejor que pudo pasarme y amarte es el regalo más maravilloso que Dios me ha dado. Lo que digo es que para ti, lo mejor hubiera sido no amarme nunca...
DANIELA: El que no comprende eres tú, prefiero mil veces pasar por lo que hemos pasado, que no haberte conocido nunca...
ALEJANDRO: Ay, Cosita mía, si pudieras ver lo que siento. (La abraza) Estás conmigo, aquí, en mis brazos y sigue pareciéndome un sueño. No quiero despertarme, volver a abrir los ojos para darme cuenta que te pierdo una vez más.
DANIELA: No me vas a perder... (Le da un pellizco en las pompas)
ALEJANDRO: (Se ríe) ¿Qué haces, Dani?
DANIELA: Comprobarte que no estás soñando (Le da otro pellizco)
ALEJANDRO: ¡Ayyy! ¡Oye, eso duele!
DANIELA: Eso quiere decir que esto, no es un sueño (Lo besa y se va a la cocina)
ALEJANDRO: (Va tras ella) ¿No podías besarme para demostrarme eso? (Le acaricia el cuello y la espalda, abrazándola después) ¿Cómo te sientes?
DANIELA: Un poco cansada, pero bien (Gira la cabeza y le da un beso) ¿Quieres agua?
ALEJANDRO: No, gracias... El café se debe haber enfriado... Amor, ¿me juras que no te hicieron nada más?
DANIELA: Yo no juro y lo sabes... Y no, no me hicieron nada...
ALEJANDRO: Bueno, se que no juras y si me miras a los ojos y me dices que no te lastimaron, te voy a creer.
DANIELA: (Lo mira a los ojos) No me hicieron nada, ¿me crees?
ALEJANDRO: Si, tus ojos no pueden mentirme, hermosa... ¿Ya tomaste el agua?
DANIELA: Si...
ALEJANDRO: ¿Sigues cansada?
DANIELA: Un poco, ¿por?
ALEJANDRO: Por curioso, jajaja... ¡Para consentirte, amor! ¿Para qué más? Quiero darte todo el amor y tratarte con toda la dulzura que te negaron durante un mes y que me guardé para ti todo ese tiempo.
DANIELA: Pues no está mal la idea (Se acerca) Apapáchame, Alejerico (Besito)
ALEJANDRO: ¡Alejerico! Mmmm... Te amo tanto, buenorra... (Se besan) ¿Sabes qué es lo que más deseo?
DANIELA: ¿Qué?
ALEJANDRO: Ahora que estás aquí, lo que más deseo es dormir contigo
DANIELA: Pues me encanta cumplir tus deseos a medias...
ALEJANDRO: ¿A medias?
DANIELA: Sí, porque quiero que durmamos los cuatro juntos
ALEJANDRO: Me fascina esa idea... Por cierto, ¿te das cuenta de cómo habla Daniela? ¡Es un loro con bucles!
DANIELA: No sé a quién me hace recordar...
ALEJANDRO: A tu mamá, ¡SEGURO QUE A ELLA!
DANIELA: Jajajajajajajaja, si te escucha, te jala de la oreja, jajajajaja… Pero no estaba pensando en ella, precisamente
ALEJANDRO: ¿No? (Abrazo y besote) ¿En quién pensabas?
DANIELA: En ti, amorcito (Le sonríe)
ALEJANDRO: ¿En mí? Yo no tengo bucles, Daniela... (Hace puchero)
DANIELA: Pero si tienes una lengua muy larga, jajajajajaajaja... En los bucles se parece a mí; en lo loro, a su papá hermoso…
ALEJANDRO: ¿Lengua larga? (Otro pucherazo)
DANIELA: Si, mi amor, eres un parlanchín (Le da un besote) ¡Y me encanta! (Otro besote)
ALEJANDRO: ¿Sabes que mi lengua puede hacer mucho más que hablar?
DANIELA: Si, lo se, jajajajajaja
ALEJANDRO: (Pone carita de decepción) Ahhhh...
DANIELA: ¿A qué viene esa cara?
ALEJANDRO: (Sonriendo) Nadaaaaaaaaaaaaaa...
DANIELA: ¿Vamos a dormir con nuestras princesas?
ALEJANDRO: Ve, en un momento las alcanzo...
DANIELA: ¿Qué vas a hacer?
ALEJANDRO: (Respira profundo y le sonríe) Pensar en ti, en mi lengua y lo lindo que sería mezclarlas...
DANIELA: ¿Te vas a duchar?
ALEJANDRO: Sip, con todo lo que pasó hoy, no lo he hecho... (Recuerda algo) ¡Espérame un momento!

Alejo se va y regresa un minuto después con algo en su mano…

4 comentarios:

  1. ALEJANDRO: Me fascina esa idea... Por cierto, ¿te das cuenta de cómo habla Daniela? ¡Es un loro con bucles!
    DANIELA: No sé a quién me hace recordar...
    ALEJANDRO: A tu mamá, ¡SEGURO QUE A ELLA!
    DANIELA: Jajajajajajajaja, si te escucha, te jala de la oreja, jajajajaja… Pero no estaba pensando en ella, precisamente
    ALEJANDRO: ¿No? (Abrazo y besote) ¿En quién pensabas?
    DANIELA: En ti, amorcito (Le sonríe)
    ALEJANDRO: ¿En mí? Yo no tengo bucles, Daniela... (Hace puchero)
    DANIELA: Pero si tienes una lengua muy larga, jajajajajaajaja... En los bucles se parece a mí; en lo loro, a su papá hermoso… jajajaja mi vida Danita es re tierna esa beba...

    ResponderEliminar
  2. Se quiere ir a bañar para que se le baje el amigo fiel, jajaja, siempre lo tiene paradito ese Alejo, SEXÓPATA, jajajaja

    ResponderEliminar