domingo, 12 de mayo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 83


Unos meses después, ya con todo y todos en su lugar y tranquilos, las cosas retomaron su curso lógico y normal, casi encantadoramente caótica y revolucionaria, como era la “rutina” de las quinti y su familia y amigos.

Como pendientes o “espinitas” para sacarse de encima, sólo quedaban dos cosas: Una, devolverle el golpe a Victorio y demostrarle que no sólo no podría separar a Alex de Dante, sino que, además, si volvía a intentarlo, le iría de la patada y la otra cosa era buscarle la vuelta para lograr que Crystal renunciara al trabajo que la unía a Sergio y a la textilera.

Los hermanos Zavallalta, se encontraban en pleno armado de un buen plan para lograr ese segundo objetivo, ya que, por el momento, el maestrito de pacotilla, no molestaba.
La cuestión, el meollo de la nueva problemática, radicaba en la “intervención” de la persona menos esperada para solucionar el inconveniente con Victorio y todo a espaldas de Alex y Dante que ni se imaginaron que sería el mismísimo Mariano quien pondría fin al ridículo empeño que tenía el colega de ambos en fregarles la vida.

Una noche, mientras el maestro Méndez se preparaba la cena, recibió la inesperada visita del ex marido de Alejandra. Cuando sonó el timbre y fue a atender, lo que menos se esperaba era encontrarse ahí parado al morocho que había sido objeto de sus envidias durante varios años.

VICTORIO: (Abriendo los ojos grandes) ¿Qué haces tú aquí? ¿Cómo encontraste mi casa?
MARIANO: (Agarrándolo de la solapa) ¡Ese es el menor de tus problemas! (Se mete a la casa y cierra la puerta ferozmente, para infundirle miedo) En tu lugar, me preocuparía por no morirme esta noche, enano maldito…
VICTORIO: (Aterrado, tartamudeaba) ¿Qué, qué, qué teeteete papapasa?
MARIANO: (Remedándolo) Mememe papapasa, que si no te alejas de Alex, te voy a romper el alma a golpes, ¡sátiro!
VICTORIO: Pepepepe…
MARIANO: ¿Qué, joto?
VICTORIO: Pepepepepero yoyo nnnnoo lele hihicece nadada…
MARIANO: (No lo soltaba) ¡Ni se lo vas a hacer! Te he estado vigilando y se que la espías, ¡puerco!
VICTORIO: ¿Cócomo lo sasabes?
MARIANO: Porque te vi… Hace un par de días, tuve que ir a su casa a ver algo del divorcio y cuando llegué, te vi trepado al árbol con tus binoculares, espiando por su ventana, ¡COCHINO! Te la voy a hacer simple: tomas todas tus porquerías, las juntas, renuncias a tu trabajo y luego, te compras un bosque…
VICTORIO: (Se extraña) ¿Un bosque? ¿Para qué me voy a comprar un bosque?
MARIANO: ¡¡¡PARA PERDERTE DENTRO!!! Y más te vale que lo hagas, porque si me entero que sigues rondando por aquí, voy a buscar a la madre de Alejandra ¿la conoces?
VICTORIO: No
MARIANO: Pues es una señora muy guapa, pero enojona y protectora de sus hijos como nadie más y siempre anda cargando un machete, con el que les corta las pelotas a los degenerados como tú, que fastidian a sus quinti…
VICTORIO: ¡Exageras!
MARIANO: ¡No, no lo hago! A mí hasta me hizo orinarme en mis pantalones del miedo… De todos modos, si no te las corta ella, ¡TE LAS CORTO YO!
VICTORIO: (Estaba con un pánico tremendo) ¡Nonono molesto más!
MARIANO: Si en una semana no te has borrado de esta ciudad, ¡VUELVO CON MI EX SUEGRA Y, ZAS!! Adiós a las bolitas de Victorio… ¿Queda claro?
VICTORIO: ¡Clarísimo!
MARIANO: (Ve que él también se había orinado y lo suelta) ¡Tienes una semana para desaparecer! (Se va)

Al otro día, Victorio presentó su renuncia irrevocable al cargo que tenía en la escuela y nunca más se supo nada de él. Dicen, que se fue a vivir a una comunidad en Chiapas, donde alfabetizaba a los adultos sin lengua, pero nunca se pudieron comprobar esos rumores…

Laura y Diego, después de insistir muchísimo, lograron que Daniela y Alejandro les permitieran salir de paseo con Danita, así que pasaron tempranito por la pequeña y se la llevaron a pasar el día a una pequeña estancia donde estaba toda la familia de Diego y que los recibieron de muy buen agrado y todos quedaron encantados con la pequeña, que no dejó a uno sin babear por ella.

Increíblemente, los padres de Danita, en vez de aprovechar el tiempo a solas, terminaron teniendo un pleitazo. Todo comenzó por una cuestión de trabajo y Alejo, como no quería hablar de eso, no prestó atención a lo que Daniela le decía. Esto hizo que la señora se enfadara y le contestara de mal modo a su marido, lo que llevó a que el señor, elevara la apuesta y así, por una bobada, lo que debía ser un día de amor, se transformó en una batalla campal, luego en un terrible susto y terminó siendo una enorme sorpresa.

DANIELA: ¡No me creo que vuelvas a negarme un presupuesto! ¡Eres un tirano de las finanzas!
ALEJANDRO: No te lo estoy negando, sólo digo que esa cantidad no está disponible. Si la tuviera, te la doy, pero NO SE PUEDE (La mira) ¿Tirano, yo? ¡INJUSTICIA!
DANIELA: ¿Cuánto del total me puedes aprobar?
ALEJANDRO: Con un enorme esfuerzo, el 50 %
DANIELA: ¿Nada más?
ALEJANDRO: Daniela, si te doy más presupuesto a ti, tengo que quitársela a Carola y Beltrán, ¿eso quieres?
DANIELA: (Ofuscada) ¡Obvio, no!
ALEJANDRO: ¿Entonces?
DANIELA: Entonces, nada, ¡TIRANO! (Estaba enojadísima)
ALEJANDRO: ¡Bueno, basta, me cansé!
DANIELA: ¿De qué?
ALEJANDRO: De esto, Daniela. No es posible que por trabajo, terminemos discutiendo y tratándonos así. Lo mejor es que separemos la empresa y ¡SAN SE ACABÓ!
DANIELA: (Confundida) ¿Separar la empresa?
ALEJANDRO: Es eso o terminaremos separándonos tú y yo.
DANIELA: ¿Qué propones?
ALEJANDRO: Voy a hablar con Maru el lunes y supongo que lo ideal va a ser contratar a una persona que maneje los presupuestos de tu área y yo dedicarme al resto.
DANIELA: (Sabía que así, las cosas se irían al demonio) No, Ale, si la empresa va así de bien es por tu liderazgo, amor.
ALEJANDRO: No me sirve tener una empresa que vaya viento en popa, si para mantenerla de ese modo, mi matrimonio se daña.
DANIELA: (Se le sienta encima) ¡Perdón, es mi culpa! Me pongo muy intensa y me desquicio. Discúlpame, pero no cambies nada, ¿si? (Le hace pucherito)
ALEJANDRO: ¡Demasiado intensa, diría yo! ¡Hazme el favor de quitar ese puchero!
DANIELA: (Como niña caprichosa) ¡No, no y no! (Más pucheritos) Soy una boca floja, Alejerico y lo sabes. ¡Yaaaaa, perdóooon! Es que quiero hacer esa campaña a como de lugar, mi amor y no me mido.
ALEJANDRO: Y digo yo, niña, ¿por qué no buscas un inversionista externo?
DANIELA: ¿Cómo sería eso?
ALEJANDRO: Encuentra alguien interesado en invertir y le pagas con parte de tus ganancias o con hacerte cargo de la parte creativa de su negocio. Algo de eso…
DANIELA: ¡Me gusta, Ale! ¡Eres un genio!
ALEJANDRO: ¿Ya no soy un tirano?
DANIELA: (Le besa por todo el rostro) No, mi vida, eres lo mejor de lo mejor. (Cae desmayada sobre Ale)
ALEJANDRO: ¿Dani? (La mueve despacio) Dani, no juegues, hermosa…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 82


Mientras los cinco rescatistas salían del edificio con Daniela, Ale había dado sonido a su celular y ahora, Andrea entraba y se encontraba con él, cara a cara...

ALEJANDRO: ¿Qué mierda buscas con todo esto?
ANDREA: ¿No es lógico y obvio? ¡Estás lento, Alejandro!
ALEJANDRO: Quiero oírlo de tu boca, demente, ¡no estoy perturbado como tú!
ANDREA: Te voy a complacer, busco que tu amada mujer, tu mocosa y tú, ¡se mueran!
ALEJANDRO: (Le sonó el celular: Dani estaba a salvo. Mira a Andrea y le sonríe complacido) ¡Date cuenta que tus planes se frustraron, maldita!
ANDREA: ¿Por qué tan seguro?
ALEJANDRO: Porque Daniela ya no está en tu poder, zorra...
ANDREA: ¿De qué hablas?
ALEJANDRO: Sube y fíjate (Andrea sacó un arma y apuntó a la cabeza) Mátame, pero ellas estarán bien. De aquí no sales sola, en cinco minutos, la policía rodeará el edificio
ANDREA: ¡Despídete del mundo, perro! (Apuntó lo mejor que pudo y disparó)
DANTE: (Escuchando el tiro) ¡¡ALEJANDRO!! (Quiso entrar, pero Bruno lo detuvo)
BRUNO: ¡Espera, Dante! (Lo tenía agarrado de los brazos)
DANTE: ¡Lo mató, esa maldita enferma, lo mató!
BRUNO: ¡Esperemos!
DANTE: (Llorando, imaginaba lo peor) ¡Hermano!
ANDREA: (Insultaba a su propia suerte, el disparo no logró su objetivo: Ale se había movido muy rápido y esquivó el balazo a causa de su agilidad y la pésima puntería de la loca) ¡Maldita sea! (Sabía que el arma estaba ya sin balas) ¡Todo esto es por tu culpa! (Le revolea la pistola y le da en la cabeza, haciéndole un pequeño corte)
ALEJANDRO: (Se le abalanza, la apresa, la controla y con su cinturón, la maniata) ¡Esto se terminó, desquiciada! (Llama a Dante) ¿Dónde están? ¿Cómo está Dani?
DANTE: ¡¡ALEJO!!! ¡Gracias a Dios que estás bien! (Bruno lo miró con todo el alivio) Yo, abajo con Bruno. Fede y Diego llevaron a Dani al hospital donde trabajan él y Laura, ahí la atenderán bien. Sebas fue a ver a los demás para tranquilizarlos…
ALEJANDRO: (Puso el altavoz) ¿Estaba bien? ¡Dime algo, Dante! (Se quitó el saco y la camisa y le ató los pies a la loca que no dejaba de gritar e insultar) ¡CÁLLATE, ZORRA! (Con la camisa, le tapó la boca) ¡No te aguanto, desgraciada!
DANTE: ¡Contrólate! Daniela está bien, pero se estaba deshidratando así que Diego prefirió llevarla al hospital. ¿Qué fue ese tiro, Alejo?
ALEJANDRO: (Andrea seguía gritando) ¡Cállate! No fue nada, triple D, no te preocupes. La loca está atada, ¿y la policía?
DANTE: Ya viene para acá, ¿escuchaste, zorrita? ¡Ya vienen y te van a llevar presa!

Diez minutos después, las autoridades se llevaban a Andrea y Alejo iba al hospital...

ALEJANDRO: (Bruno manejaba) ¿Le apuras, amigo?
BRUNO: Faltan cuatro o cinco calles, Alejandro, ¡cálmate!
DANTE: Bruno tiene razón, ya todo terminó y tu mujer está bien, ¡bájale!
ALEJANDRO: Quiero verla, lo necesito, me la robaron tantos días y esa loca pudo haberle hecho cualquier cosa… (Le habían prestado una chamarra, hacía frío)
DANTE: ¡Ey, cabezón, pero no fue así! Daniela te necesita tranquilo y no hecho un manojo de nervios. Respira y relájate, lo peor ya pasó… (Se ríe)
ALEJANDRO: ¿Qué te pasa?
DANTE: ¡Esquivas un balazo, pero el arma te da en la cabezota, animal!…

Los tres amigos echaron a reír y llegaron al hospital. Laura los esperaba.

LAURA: ¡Cuñado! (Se abrazan) Ella está muy bien, no te preocupes, pero aún no despierta. ¿Estás bien? Te ves pálido, Ale y estás sangrando.
ALEJANDRO: ¡Estoy bien, Lau, no te preocupes! ¿Por qué no despierta?
LAURA: Esa zorra no la alimentó y apenas le dio agua, le estamos administrando suero para estabilizarla, en unas horas va a reaccionar. ¿En serio estás bien? No lo parece…
ALEJANDRO: (Estaba muerto de frío) Estoy perfecto, sólo llévame con ella…
LAURA: Si. (A los otros dos) Diego y Fede están en la cafetería, con la familia.
BRUNO: Chécalo, Lau, estuvo encuerado largo rato y le dieron un culatazo en la frente, pero vayan con Dani, nosotros buscamos al resto…
LAURA: Debes estar con hipotermia, Ale, hace mucho frío y ese corte parece superficial. De todas maneras, te voy a revisar…
ALEJANDRO: (Casi llorando) Te lo ruego, sólo llévame con ella, Lau, por favor…

La quinti enfermera comprendió el ruego y llevó a Alejo con Dani, después lo revisaría.
Pasó todo un día y Daniela no volvía en sí. Alejo no se despegaba de ella y Daymar le había llevado a su hija para que pudiera estar con ambas. En el hospital, debido a su parentesco con Laura, se le tenían todas las consideraciones posibles y hasta una cunita le permitieron llevar a la habitación. Precisamente, Alejandro estaba sentado, alimentado a su pequeña con un biberón, pero Danita no estaba conforme.

ALEJANDRO: (Dejando la mamila a un lado y mirando a su niña) Lo se, princesa, no es lo mismo que comer de mamá, pero ella está cansada y no puede darte eso que quieres, amorcito… (Danielita estaba por llorar) No, no, no, hermosa, mami se va a despertar en cualquier momento y no puedes estar llorando cuando te vea, corazón… (Unas lágrimas le caen a él)
DANIELA: Ni tú, Ale, no llores…
ALEJANDRO: (La mira y sonríe) ¡Hasta que despiertas, Daniela! ¿Cansada de dormir?
DANIELA: (Dándose cuenta que no estaba secuestrada) ¿Qué pasó?
ALEJANDRO: (Acercándose con la beba) Pasó que todo terminó, mi amor…
DANIELA: Pero…
ALEJANDRO: (La besa despacio y suave) Más tarde te cuento todo, pero una princesita te ha extrañado con locura y quiere que su mamá la abrace…
DANIELA: (Cargando a Danita, se siente débil) No puedo, Ale, no tengo fuerzas…
ALEJANDRO: (Se recuesta su lado y la toma de los brazos, para que pueda sostener a la niña) Ya está, Cosita, ya las tengo a las dos en mis brazos y eso nunca va a cambiar…

Unos cuantos minutos más tarde, los tres se durmieron así, juntos y abrazados.
Dani fue dada de alta dos días más tarde y volvió a su casa después de casi diez de ausencia. Alejo pidió a la familia y amigos que la dejaran descansar por ese día y la visitaran al siguiente y bajo protesta, todos entendieron y accedieron a dicho pedido. Cuando Danita se durmió, Ale y Dani tuvieron una charla en la que él le pudo contar concretamente, cómo había sido todo: la señora de Vilatorres, no salía de su estupor.

DANIELA: ¿Ella fue?
ALEJANDRO: Si, pensé que lo sabías.
DANIELA: No, amor, nunca la vi y cuando me hablaba cambiaba la voz y muy bien por lo que me doy cuenta, nunca me imaginé que fuera ella.
ALEJANDRO: Dani, ¿te hizo algo?
DANIELA: ¿Además de matarme de hambre y de sed? ¡Para nada! Bueno, si me dio esos golpes para desmayarme, pero no más que eso. Directamente ni estaba conmigo.
ALEJANDRO: Tenía una especie de recámara armada al final del pasillo con cama y hasta una televisión, la muy desquiciada…
DANIELA: (Le mira la herida en la frente y le aprieta la nariz) ¡Eres un menso!
ALEJANDRO: ¡Ayyyyyyyyyyyyy! ¿Por qué?
DANIELA: ¡Fue muy peligroso lo que hicieron ustedes, Alejo! (Lo suelta) ¿Qué hubiéramos hecho la niña y yo si esa loca acertaba el disparo?
ALEJANDRO: No se, amor, no lo pensé, ¡sólo quería sacarte de allí!
DANIELA: “No lo pensé” ¡Pues, piensa! ¡Eres un padre de familia ahora, Alejandro!
ALEJANDRO: Lo soy, pero mi vida sin ti, no tiene lógica, razón, ni sentido. ¡Se que me arriesgué, Dani, lo hice porque te amo y tenía que sacarte de ahí! Ya no me regañes…
DANIELA: No es regaño, es miedo, me muero sin ti y sin nuestra hija… Mírame (Él lo hace) No concibo una existencia sin ustedes, me da pánico que algo les pase.
ALEJANDRO: Es igual para mí, mis Danielas lo son todo…
DANIELA: (Se abrazan) ¡Por lo menos esa tipa estará en el loquero hasta que se pudra!
ALEJANDRO: Si…
DANIELA: Nunca más hagas algo así…
ALEJANDRO: ¿Elegir entre mi vida y la de mis Danis? Siempre las voy a salvar
DANIELA: ¡SúperAlejo al rescate! (Se ríen) Ven, héroe, vamos con nuestra princesa, quiero dormir en mi cama, con los dos amores de mi vida. (Se para y le ofrece la mano)
ALEJANDRO: (Se levanta y la carga) Los héroes hacen esto, mi amor…
DANIELA: (Se ríe sola) ¿Sabes qué?
ALEJANDRO: Dime…
DANIELA: Se me antoja que me cumplas una fantasía…
ALEJANDRO: ¿Ahora?
DANIELA: Mmmm… Tenemos que esperar a que esté un poco más repuesta…
ALEJANDRO: (Iban camino a la recámara) Cuéntame…
DANIELA: ¿Conseguirías el disfraz de…?

Las carcajadas de Alejo retumbaron por toda la casa…

ALEJANDRO: ¿Es en serio?
DANIELA: Te lo juro…
ALEJANDRO: ¿Esa es tu fantasía?
DANIELA: ¡Una de ellas! ¿La cumple o qué, SupérAlejerico?
ALEJANDRO: Aunque tenga que mandarme a hacer el traje, ¡TE LA CUMPLO, COSITA!
DANIELA: ¡Ese es mi marido, caray!...

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 81


Lleno de frustración, pero consciente de conocer ese sonido que había escuchado, Alejo se concentró en intentar recordar de dónde lo conocía y después de un rato, pudo lograrlo. Buscó disimuladamente a Dante y se alejó con él. A los demás, les hizo un gesto y uno por uno, Federico, Sebastián, Bruno y Diego, se les unieron.

ALEJANDRO: Muchachos, ya se dónde tienen a Dani y creo que se quién la tiene también
DANTE: ¿Cómo lo sabes?
ALEJANDRO: Durante las llamadas escuché algo que se me hizo muy familiar y ahora me doy cuenta de qué era: las campanadas de la iglesia que está frente a mi antigua empresa...
BRUNO: ¿Estás seguro, Ale?
ALEJANDRO: Completamente, tienen un sonido muy peculiar y además, suenan a las y cinco, nunca en punto y a esa hora, estaba con la llamada, en ambas ocasiones
DIEGO: ¿O sea que tienen secuestrada a Daniela en esa iglesia?
ALEJANDRO: No, ¡menso! ¿Cómo que en la iglesia? La deben tener en la empresa. Ya nadie anda por ese edificio, está completamente vacío y si la tienen ahí...
FEDERICO: (Comprende lo que Ale quiere decir) La tiene Andrea, ¡claro! (Alejo asiente)
DIEGO: Esa maldita vieja, ¿no dejará de joderlos nunca?
DANTE: ¡Parece que no! ¿Qué piensas hacer, hermano?
ALEJANDRO: Ir a buscarla.
SEBASTIÁN: Díselo a la policía, Alejo, no te arriesgues.
ALEJANDRO: No, si esa loca ve algo raro, puede lastimar a Dani y la policía es lo menos discreto que existe.
DANTE: (Lo conocía demasiado y sabía lo que su amigo pensaba) ¡Voy contigo!
FEDERICO: ¡Y yo!
BRUNO: ¡Lo mismo digo!
DIEGO: ¡A moverse, pues! En el camino buscamos cómo entrar sin que esa maldita loca nos cache.
SEBASTIÁN: ¡A la de ya, muñecos!

Los seis se alejan disimuladamente y se suben a dos carros: Alejo, Dante y Diego iban en uno y Bruno, Sebastián y Fede en el otro.

Para cuando en la casa Zavallalta notaron la ausencia de los intrusos, ya nada había que hacerle y Daymar supo en ese mismo momento, que algo habían descubierto y se estaban por hacer los héroes.

DAYMAR: ¡Esos seis están locos!
ALEX: Mamita, tranquila, no sabes si tus sospechas son ciertas…
VALENTINA: ¡Por Dios, Alejandra! ¿Qué otra cosa pudieron haber salido a hacer juntos y a escondidas? ¡Alguna cosa descubrieron y se mandaron a mudar!
ARIANIS: Relájense todas, que bastante mal la estamos pasando como para que, encima, les de un ataque de nervios a ustedes.
DAYMAR: Mi hermana tiene razón… ¿Quién está con la niña?
DIANA: Mica, papá y los padres de Alejo.
DAYMAR: Será mejor que no les digamos de nuestras sospechas y estemos al pendiente del sexteto de hombres araña y supermanes que tienen por maridos y novios, niñas…
ARIANIS: ¡Verás que nada les pasa ni a ellos, ni a Daniela, hermanita!
DAYMAR: ¡Ojala, Aris, porque si algo le pasa a alguno de ellos, sería una tragedia sin remedio!
VALENTINA: Esos seis son amigos de los de verdad, tía, hasta Sebas se ha vuelto un incondicional de ellos y viceversa. Se van a cuidar las espaldas y verás que traen a mi prima a casa, sana y salva, no van a dejar que ninguno salga herido… (Las mujeres se estrecharon, compartiendo la angustia y dándose fuerzas)

Al cabo de unos veinte minutos, el sexteto llegó a la que había sido "Gráfica Vilatorres"

BRUNO: (Mirando el edificio, parecía una fortaleza abandonada) ¿Cómo hacemos para entrar?
DIEGO: Yo la veo difícil
ALEJANDRO: Hay una puerta lateral, la de emergencias y puedo abrirla, pero antes de entrar, pongan sus celulares un silencio. No en vibrar, niños, sino en silencio...
SEBASTIÁN: (Todos checaban sus teléfonos) ¡Listo!
DIEGO: El mío siempre está en silencio
BRUNO: ¡Ya está esto!
DANTE: ¡El mío también quedó mudo!
FEDERICO: ¿Le damos o qué?
ALEJANDRO: Bien, vamos los seis juntos y revisamos cada piso, aunque estoy seguro que esa trastornada la tiene en la que era mi oficina...
DIEGO: ¡No lo dudes! De esa tipa se puede esperar cualquier cosa
ALEJANDRO: Entremos y vamos directo ahí, ¿no? (Los demás asienten) No vayan a arriesgarse, una vez que la encontremos, sacan a Dani de ahí y yo me encargo de la loca, ¿va? ¿Pacto de intrusos?
TODOS: (Unen las manos) ¡A rescatar a tu Cosita!

El grupo entra y suben hasta el sitio donde Alejo solía tener su oficina. Al final de una de las alas del piso, había una especie de “recámara improvisada”. Ale, Fede y Dante se acercaron a la puerta del viejo despacho y si, Andrea tenía a Daniela allí, maniatada y amordazada, tirada en un costado del piso. Al verla en ese estado, Alejo casi enloquece, pero los demás pudieron contenerlo y alejarlo de ese lugar para que se compusiera. Bajaron unos cuantos pisos para tratar de calmarlo...

ALEJANDRO: ¿Vieron cómo la tiene? ¡La voy a matar!
DANTE: ¿Para qué la vas a matar? ¿Para ir preso y dejar solas a tu mujer y a tu hija?
SEBASTIÁN: Dante tiene razón, Alejo
ALEJANDRO: (Lloraba de rabia) ¡Es lo que se merece! ¡Si fuera alguna de sus mujeres, me entenderían!
DIEGO: ¿¿¿¿¿Ella merece la muerte a cambio de dejar solas a TUS DANIELAS?????
ALEJANDRO: (Estaba enloquecido) Escuchen bien, vamos a hacer lo siguiente: la voy a llamar y haré que salga de la oficina. Ustedes buscan a Daniela y la sacan de aquí. Cuando estén fuera del edificio y con ella a salvo, llaman a la policía
SEBASTIÁN: (Lo mira y duda, pero lo comprende) ¡Estoy puesto, Alejo!
BRUNO: Algo loco, pero cuentas conmigo
FEDERICO: ¡Cuentas con todos!
DIEGO: ¡Pilas y no mates a Andrea Ina!
ALEJANDRO: Cuando Daniela esté fuera de peligro, hagan sonar mi celular...
DANTE: ¿Qué pretendes?
ALEJANDRO: Terminar con esto, ya. Vayan al piso donde están ellas y escóndase en el cubículo que ocupaba Maru. Al bajar hasta aquí, Andrea no los podrá ver, pero ustedes a ella, sí
DANTE: ¡Ojo con lo que haces! Piensa en tus Danis...
ALEJANDRO: Tranquilos todos, no pienso arruinar mi vida, sino la de ella...
DIEGO: ¿Qué vas a hacer, Alejandro? Si Doña Daymar estuviera aquí, ¡ya te habría arrancado la oreja por tus ideas locas!
ALEJANDRO: Ustedes confíen en mí y saquen a mi mujer de este lugar, por favor...
DANTE: (Lo abraza) Tranquilo, hermano, lo haremos.
ALEJANDRO: Si algo sale mal, díganle que la amo con mi vida y que...
FEDERICO: ¡Se lo vas a decir tú, menso! ¡Nada saldrá mal! (Los cinco se van a dónde
correspondía y Alejo llama a la loca)
ANDREA: (Sorprendida al ver la llamada de Ale) ¿Qué quieres, perro maldito?
ALEJANDRO: Se que la tienes tú y estoy solo en tu antigua oficina. Baja y arreglemos esto, loca del demonio...
ANDREA: Nada hay que hablar, aquí no hay manera de solucionar las cosas
ALEJANDRO: ¿Entonces, llamo a la policía y que venga a la vieja gráfica?
ANDREA: Atrévete a llamar para que veas lo que le sucederá a tu amada, Romeo...
ALEJANDRO: Si la vas a matar, querrás que lo vea, maldita desquiciada, así que no friegues y ven a tu antigua oficina... (Andrea duda) Te juro por mi mujer y mi hija que estoy en tu despacho, solo y desarmado...
ANDREA: (Ese juramento de Ale, la tranquilizó) Está bien, iré a mi antigua oficina y más te vale que estés solo
ALEJANDRO: Aquí estaremos nomás tú y yo...

Andrea salió y bajó por las escaleras, en ese momento, los otros cinco, entraron a buscar a Dani que estaba desmayada.

DIEGO: (La checa rápido) Está deshidratada
FEDERICO: Saquémosla de aquí y una vez afuera, la revisas bien...
SEBASTIÁN: Ayúdenme a cargarla y salgamos ya… (Lo hacen y bajan en un santiamén)


domingo, 5 de mayo de 2013

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 80


Así fue pasando el tiempo y, por ejemplo, las primeras semanas de los nuevos integrantes de la familia, fueron de adaptación, sin embargo, para el día de la segunda boda de Daniela y Alejo, ya parecían conocerse y adorarse de toda la vida…
La ceremonia fue sencilla, pero hermosa y emotiva. Ese mismo día, la pareja cumplía un año desde que se casara en Las Vegas y renovar sus votos con la bendición de Dios, fue la mejor manera de festejarlo. Encima, ahora estaba Danita y tenían una tía, un tío, una prima y un amigo más junto a ellos. Todo era perfecto…
Andrea Ina, observaba a la familia celebrar desde lejos y se juraba ser quien acabara con tanta alegría. En unas semanas, llevaría a cabo su golpe y Alejandro perdería todo lo que amaba, empezando por su esposa y luego su hija…
ANDREA: Ríete ahora, bastardo, porque llorarás sangre…
En el centro de la pista, Ale y Dani se besaban, celebrando una vez más, ese inmenso amor que los unía. Alex les acercó a Danita que ya tenía tres meses y se reía de todo. Los tres se veían hermosos y mientras la gente que los amaba los aplaudía, una sombra comenzaba a cubrirlos aunque ellos lo ignoraran…
Dos meses después…
Aquel día, iniciaba una semana de infierno: Andrea llevaba meses de seguirle los pasos a Daniela y sabía que hoy le tocaba natación con la bebé, luego pasaba por su casa, se cambiaba y salía a casa de los Zavallalta, donde vería a sus padres, hermanos, cuñados, tíos, prima, el marido de la prima y a Alejandro: era la comida semanal que preparaban Daymar y Rebeko, desde la llegada de Arianis a sus vidas.
Todo marchaba como ella lo había planeado: tenía el lugar indicado para mantener el cautiverio de Daniela y con el dinero que pediría por su rescate, terminaría el trabajo con ella, luego con la mocosa y, finalmente con Alejo, para después largarse de México para siempre. Sus planes eran simples y sencillos, o al menos, en su loca cabeza, eso se creía.
Sin tener ni idea de lo que iba a suceder, Daniela salió de su casa y fue hasta a su carro, acomodó a su hija en el bebesit, lo fijó al asiento trasero y arrancó. Manejaba despacio, tranquila, nada la apuraba y su adoración iba con ella, medio durmiéndose. Dani puso música y Danita se encantó con eso: la pequeña tenía un muy buen oído y le fascinaba la salsa…
DANIELA: (Viendo a su princesa sonriendo con la música) ¡Saldrás parrandera, hija, igual que tus papás! (Sonrió)
Andrea la siguió un largo trecho y cuando su víctima se detuvo, frente a casa de sus padres, vio la oportunidad de hacer lo que tenía en mente: no había nadie alrededor, era el momento justo.
Mientras Dani sacaba las cosas de la beba de la cajuela del auto, se acercó por detrás y le dio un golpe en la cabeza, desmayándola en el acto. La cargó como pudo, la metió en el asiento trasero de su carro, la ató y le tapó la boca para que no pudiera gritar cuando despertara. La cubrió con una cobija, se subió al coche y se fue de allí, dejando a Danielita sola en el auto de su mamá.
Unos pocos minutos más tarde, Malvino, al regresar a su casa, notó que el vehículo de una de las quinti estaba abierto y nadie estaba allí. Se acercó y vio a la niña sola, la música encendida y las cosas de Daniela tiradas por todos lados: era evidente que algo malo sucedía por lo que se apuró por llamar a sus vecinos.
MALVINO: (Por el celular) ¿Señora Daymar? Habla Malvino, debería salir a la calle.
DAYMAR: (Extrañada por el pedido) ¿A ti qué bicho te picó?
MALVINO: Es que vengo llegando y me encontré con el auto de Daniela abierto y la bebita está aquí, pero su hija no y además su cartera y las cosas de la niña están regadas por el piso.
DAYMAR: (Sintió como una punzada en el pecho) ¿Qué dices?
ALEJANDRO: (Notó el gesto de espanto de su suegra y se acercó) ¿Qué pasa?
DAYMAR: (No sabía cómo decirlo, lo agarró fuerte de la mano) ¡Es Dani!
ALEJANDRO: (Se angustia por el gesto de Daymar) ¿Qué hay con ella?
MALVINO: ¡Salga, mujer, por Dios!
DAYMAR: (Agarra a Ale y lo saca a la calle. Malvino aún estaba ahí) ¿Qué es lo que viste, Malvino?
ALEJANDRO: (Se apura a cargar a su hija) ¿Y Daniela? ¿Dónde está mi mujer?
MALVINO: No lo se, así estaba todo cuando llegué, por eso la llamé…
DAYMAR: (Alejo estaba fuera de si) ¡Alejandro, dame a mi nieta y llama a la policía!
ALEJANDRO: (Lo hace) Ya vienen en camino… (Miraba hacia todos lados como buscando a su esposa) ¡Esto no puede ser, carajo!
MALVINO: ¿Los puedo ayudar en algo? ¡Lo que sea!
DAYMAR: Espera que lleguen las autoridades y di lo que viste.
ALEJANDRO: (Llama a Dante y le cuenta) Alex y Dante vienen en camino. Mejor entre con la niña a la casa, suegra, yo espero a que vengan todos…
MALVINO: Yo me quedo con él, Daymar, no se preocupe y quédese con su nieta.
DAYMAR: Está bien… (Entra)
ALEJANDRO: (Mira al vecino) ¿Vio algo más?
MALVINO: No, lo siento…
ALEJANDRO: (Lloraba del coraje y le dio un patadón a un cesto de basura) ¿Quién te quiere hacer daño, hermosa, QUIÉN?
Horas después, la policía y las quinti, Rebeko, Sergio, Solange, Maru, Arianis y familia, Tamara y Luis, estaban en la casa Zavallalta: la desesperación era de todos, pero la tristeza y la desazón de Alejandro, los tenía más angustiados aún y, para peor, nada podía hacerse.
Los oficiales requisaban el carro de Dani en busca de huellas y ya la estaban buscando en todos lados, pero nada pasaba y las horas caían como guillotinas en el cuello del hombre. El celular de Alejo sonó y él lo cogió: decía número privado.
ALEJANDRO: ¿Si?
VOZ: (Estaba disimulada) Si quieres a tu mujer con vida y sana de nuevo, reúne cuatro millones de dólares. Te doy una semana para hacerlo. En siete días vuelvo a llamarte.
ALEJANDRO: ¡Déjame hablar con ella para saber que está bien!
VOZ: (Pasa a Dani que estaba vendada) ¡Habla!
DANIELA: ¡Mi amor! No le des nada, no hagas caso de lo que dice… (Andrea golpeó a Dani de nuevo y esta cayó sin conocimiento otra vez)
ALEJANDRO: ¡Dani! ¡Mi amor!
VOZ: Ya lo sabes, cuatro millones en siete días o tu esposita se muere…
ALEJANDRO: (Un sonido raro le llamó la atención, pero en ese momento, no le dio importancia) ¡Está bien, tendrás lo que pides, pero no la lastimes, por favor!
VOZ: Si tú cumples, volverás a tenerla sana y salva…
ALEJANDRO: Lo haré, pero llama y así puedo comprobar que mi esposa está bien…
VOZ: Tranquilo, todos los días recibirás una prueba que así es… (Corta)
ALEJANDRO: ¡Hola, hola, HOLAAAA! ¡¡Maldición!!
DANTE: ¿Qué te dijeron?
ALEJANDRO: Diana, quieren cuatro millones de dólares para dentro de una semana, liquida todo, quiero ese dinero ya…
LUIS: ¿Vas a negociar, hijo?
ALEJANDRO: ¿Lo dudas, papá? Daniela no tiene precio… (Sale al jardín, completamente irritado, enceguecido y vuelto una furia. Patea todo lo que encuentra y se sienta en el césped, hecho un mar de lágrimas. Alex se le acerca)
ALEX: ¡Ten fe que ella va a estar bien!
ALEJANDRO: ¡Dios te oiga porque si algo le pasa, me muero, Alex, te juro que me muero!
ALEX: (Lo abraza) Lo se, cuñado…
ALEJANDRO: ¿Por qué a ella? ¡Me hubieran llevado a mí!
ALEX: Así trabajan estos tipos, Alejo…
ALEJANDRO: ¡Si los tengo a mano, LOS MATO! (Su desesperación era total y absoluta)
Cada día, como lo había prometido, Andrea mandaba una fotografía de Dani, con el periódico de esa jornada, como prueba de vida. Siempre llegaba a la casa Zavallalta de la misma manera: un niño de la calle era interceptado por “alguien raro que hablaba más raro”, según decían porque siempre era un muchachito distinto y ninguno podía asegurar si quien les daba la fotografía era hombre o mujer y tampoco los buscaba en el mismo sitio.
El día anterior al cumplimiento del plazo, Alejo recibió una nueva llamada de “la voz misteriosa”
ALEJANDRO: ¿Si?
VOZ: ¿Tienes todo listo?
ALEJANDRO: Todo como lo pediste. (De nuevo escuchó ese sonido familiar)
VOZ: Mañana tendrás a tu mujer de nuevo, entonces.
ALEJANDRO: ¿Dónde lo quieres?
VOZ: No te apures, Vilatorres, mañana te llegará un nuevo paquete y desde que lo recibas, sabrás cómo ir haciendo para recuperar tu tesoro y darme el mío… (Corta)